martes, 12 de junio de 2012

Chile, ¿el país de blanco o negro?

Últimamente en la televisión chilena hemos visto mucho esto de poner los opuestos muy claros en la pantalla. Lo vemos desde hace un tiempo con "Mundos-Opuestos", don se ponen en la pantalla "mundos" en los cuales se vive en miseria e incomodidad y por otro lado en la ostentación y despilfarro de comida; no quiero hacer un juicio de valor respecto al despilfarro de alimentos, sino que en realidad a lo que está más allá, al hecho de poner algo moderno de un lado y lo precario (tecnológicamente hablando) del otro. 

Luego avanzamos en el tiempo (corto plazo de este año) y nos encontramos con "Pobre Rico", una teleserie que es trasmitida a las 20 horas por el canal nacional, o del Estado. También queda plasmada la idea de los opuestos muy claro, la radicalización (en un sentido apolítico de la palabra) para así poder captar más público. 

Por último, en esta semana se estrenó "Dama & Obrero", una teleserie, también del canal del Estado de Chile, que va a la hora de almuerzo, donde de igual modo que en los programas anteriores, se ven radicalizados los roles sociales que puede llegar a cumplir cada quien. En este ejemplo final, está el obrero atípico chileno, el guapetón estadounidense, ese revolucionario que es capaz de hacer todo lo que sea posible por estar con su amada, algo bastante alejado a la realidad chilena, por distintos factores, y uno de esos tantos es que fuimos conquistados y posteriormente colonizados por un grupo de españoles, no de estadounidenses, por mucho que la conquista económica anunciada por Diego Portales a uno de sus amigos mediante una carta, ya se viera venir hace años y se hace efectiva hoy desde la apertura económica del país; materia a analizar en otro artículo más adelante.

¿A qué quiero llegar con estos pequeños análisis de programas de la televisión? La respuesta no es de tan difícil entendimiento. 

Somos un país mestizo, es un hecho irrenunciable e innegable; pero al parecer los medios de comunicación masiva así no lo ven, tal vez porque no leen de historia, tal vez porque la historia que leen es crónica, o incluso, quizá porque lo que entienden por historia no es más que nacionalismo puro. 

El país puede estar en crisis económicas cada cuatro años, el país puede estar en crisis políticas cada cincuenta, pero el país no puede estar con crisis sociales cada vez que uno se siente a ver el panorama nacional. El país no puede buscar un norte (como bien dice un compañero de carrera) si en realidad no sabe dónde está parado y menos de dónde viene. Hay que asumirse como chilenos. Ese resquemor de querer ser español, ese ideal que jamás se puede lograr porque ya no se pudo, ese ir y rebuscar en los antepasados y muy a lo lejos asumir que algún pariente vino directamente desde España. Ese país no me gusta verlo, de a poco me gustaría ir cambiándolo y poder comenzar a buscar en una que otra acta los apellidos mestizos, los que en realidad son y no es necesario mentirse buscando parientes europeos. Quiero que se dejen de adquirir imágenes yanquis para decir que el obrero chileno es sensual, que la carabinera uniformada es sexy y algo provoca, porque aquellas imágenes no existen en Chile y se intenta poner cada vez más y más en el inconsciente colectivo de nación. Quiero ver que algún día la masa (hoy no pensante) de chilenos se logre asumir como mestizos, como una mezcla, que va más allá de la sangre. Y como tanto le gusta decir al profesor Rodolfo Urbina (con justa razón, claro) somos un país que mezcla los olores de España, esa tradición histórica de lucha de heroísmo, de querer ir y combatir y lograr más y más; pero ello no va solo, va con una tradición de amar lo natural, la tierra y a la Tierra en una cosmovisión más araucana, más pachamámica si se prefiere otorgar un nombre más americano. Chile, junto con gran parte de América Latina, es una mezcla indisoluble de olores europeos y americanos, de pasiones, de sentimientos, de formas de ser, de formas de aprender; una mezcla que se ve en la comida, en la forma de vestir y de hablar. Asumiendo esto, podremos ser realmente desarrollado, y no en lo económico, necesariamente; sino que en un nivel mental.

Para lograr lo anterior, darnos cuenta que somos dos en uno y no uno de uno dejando lo "peor" de lado, necesitamos de gente que piense, y esa gente que piense tiene que enseñar pensando a gente joven que hay que hacer pensar. Esto se logra siendo profesores, buenos profesores, lo de la mezcla, lo podemos hacer más grato y cercano como profesores de historia y geografía; es un deber, es una pasión por demostrar que somos una mezcla indisoluble de sangre olor y pasión.


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